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A veces, saber que se trata de un «Linfoma» o un «Sarcoma» no es suficiente. Dos tumores pueden parecer idénticos al microscopio, pero comportarse de forma radicalmente distinta y responder a fármacos diferentes.
En UMAVET, utilizamos técnicas moleculares avanzadas para llegar al fondo de la célula. Necesitamos conocer el inmunofenotipo exacto (el «DNI genético») del tumor. Solo así podemos predecir el pronóstico y, lo más importante, elegir la quimioterapia que realmente funcionará, evitando tratamientos ineficaces.
Aplicamos marcadores especiales (anticuerpos) sobre la muestra de biopsia para teñir proteínas específicas. Es fundamental para saber si un tumor viene de músculo, nervio o epitelio. Imprescindible para diferenciar entre Linfomas de células B (mejor pronóstico) o T, o para diagnosticar melanomas amelanóticos (sin pigmento).
A veces, un ganglio inflamado se parece mucho a un linfoma. Cuando la citología es dudosa, usamos la técnica PARR (PCR para reordenamiento de receptores de antígeno). Esta prueba genética nos dice si las células son «clones» (cáncer) o una reacción inflamatoria variada. Es la prueba del desempate.
Analizamos células suspendidas en líquido mediante láseres a gran velocidad. Es la técnica más rápida y precisa para clasificar leucemias y linfomas circulantes. Nos permite saber exactamente qué tipo de glóbulo blanco se ha malignizado.
Medimos la velocidad a la que se dividen las células tumorales. Esto es crucial en tumores como los Mastocitomas. Un Ki67 alto nos indica un comportamiento agresivo, obligándonos a ser más radicales con el tratamiento adyuvante.
Puede parecer un gasto extra, pero a la larga ahorra dinero y sufrimiento. Un diagnóstico genético incorrecto puede llevar a usar una quimioterapia que no funciona durante meses.
Con estas pruebas, diseñamos el tratamiento «a medida» desde el primer día.
Si tu mascota tiene un diagnóstico confuso o «atípico», tráenos los informes. Utilizamos la última tecnología molecular para encontrar respuestas.